Otra de mis intolerancias

Estoy más que harta de las generalizaciones. Ya sé que estos son tiempos difíciles y que, por lo tanto, también es difícil pensar. Pero, ¡venga, un pequeño esfuerzo! No puede ser que entre la gente que considero próxima se propaguen frases como “los políticos roban” o “son todos iguales”. Y que conste que creo que los partidos políticos deberían reformarse tanto que casi no los reconociéramos.

Vayamos por partes. “Político”, como “mujer” o “catalán”, son palabras, universales diríamos los filósofos, que se aplican a muchos particulares. Pero lo que existe en la realidad son los particulares, no existe “el político” o “la mujer”. A eso los filósofos lo llamamos nominalismo. Los nominalistas se niegan a conferir realidad a un universal. Tampoco esencialmente. Lo que quiere decir que, en un particular, no encuentro la huella de un universal. No existe la esencia humana, ni la esencia de mujer, ni de catalán, ni de político. Quienes piensan lo contrario es porque nunca han tenido que sufrir el imperativo de tener que conformar la propia realidad a lo que se dice de ella. Nunca han tenido que oírse decir: “pórtate como un hombre”. O lo han oído y se han mostrado de acuerdo. Allá ellos.

Sigamos los que hasta aquí nos pensamos como nominalistas (y somos un grupo estupendo: está en él Foucault, y Bergson, y Arendt, y Deleuze y tantos otros). Es verdad que hay muchos casos de corrupción política. En gran medida porque la corrupción se ha extendido “microfísicamente” en la sociedad: es lamentable observar cómo algunas personas se extrañan de que quien tiene mucho que pagar a Hacienda y pudiera, por sus condiciones, evadir a una cuenta en el extranjero, no lo haga (he sido testigo de ello, hablo desde luego de los países en los que más vivo, Italia y España). Pero también podemos encontrar otras causas de esa corrupción.

Todo lo que está vinculado con la vida laboral de los políticos debería someterse a un análisis desapasionado. Por supuesto la dedicación a la política es una de esas cosas que debería cambiar, porque no es bueno que algunos ciudadanos lo único que conozcan  sea el trabajo en el interior de un partido o en la vida política como miembro de un partido. Eso ayuda a desconocer la realidad, los aleja del mundo del ciudadano común. Habría que limitar los mandatos, las permanencias.

Y para favorecer ese paso por la política, temporalmente limitado, hay que pensar que los ciudadanos que dedican una parte de sus vidas laborales a la esfera pública (10 años, por ejemplo) necesitarán alguna ayuda para reincorporarse a sus vidas laborales normales.

Y finalmente, habría que plantearse en serio el sueldo de los políticos. Hace poco estuve en los USA y me enteré de que había que dejar siempre unas importantes propinas en hoteles y restaurantes, porque los sueldos de los empleados ya estaban pensados para ser completados de esa manera. Pues bien. El trabajo de un político es muy importante, tiene mucha responsabilidad y no puede tener un salario demasiado escaso. Ya sé que es un asunto peliagudo, pero como me decían hace poco de una asesora del ayuntamiento de Roma, si se supone que deja su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a lo que le ha sido encargado, un salario de 1.800 euros brutos sólo se justifica porque ya se piensa, aunque sin decirlo, que sacará por otro lado.

Mi conclusión: que el trabajo de un político debe regularse, como se regulan tantas otras cosas en las sociedades democráticas. Seguiría habiendo corruptos, como sigue habiendo infracciones en la carretera, por ejemplo, pese al código de la circulación. Pero menos. Y mientras esperamos que alguien le ponga el cascabel al gato, ¡un poco menos de vulgaridad en nuestras apreciaciones! Las mujeres, acordaos de lo que se pretende cuando se dicen cosas como que “las mujeres son más apasionadas”. Los varones, acordaos de la carga insoportable que es tener que demostrar continuamente que sois “un hombre”. Con eso en la mente, rechazad cualquier juicio universal sobre los políticos. Ganaremos todos.

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2 respuestas a Otra de mis intolerancias

  1. Lola dijo:

    De acuerdo en todo y en cuanto al salario del político, por supuesto que debe estar estipulado, de lo contrario sera censitario y solo nos podrían representar los que tuvieran dinero para aguantar sin cobrar (vividores de rentas).En este caso no sería sufragio universal

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