Los “grillini” no entienden la mediación

La posibilidad de decir algo en una lengua, y en otra no, ayuda a entender realidades diferentes. Los parlamentarios italianos del Movimento 5 stelle (conocidos popularmente por “grillini”, seguidores de su leader Grillo) no son la única causa de que la situación política italiana esté estancada y de que no se sepa qué va a pasar, pero aportan más de un granito de arena. Ellos dicen que no quieren “inciuci” con los partidos de la Cámara. Un “inciucio” (se pronuncia “inchucho”) en inglés se traduce como “deal”, o sea “acuerdo”, pero no es eso. Si en inglés “inciucio” no existe, es porque allí sólo hay acuerdos, o sea “deals”.

En castellano yo emplearía cualquiera de estas dos palabras “apaño” o “enjuague”. Un “apaño” no tiene la honorabilidad de un acuerdo, sino que deja ver que detrás de algunas negociaciones lo que está en juego son intereses muy particulares, reparto de poder, arreglos individuales. En España tenemos la palabra, y también la práctica: los partidos que están desde hace años en el poder y en la oposición, tanto a niveles locales como nacionales, están llenos de personas que se han adaptado a la vida política. O sea, a lo que pueden sacar personalmente de la vida política. Por eso, a veces, en algunos lugares, siendo como es que la vida en la oposición trae menos quebraderos de cabeza que la vida en el poder, algunos prefieren no ganar. Al fin y al cabo, sus vidas están aseguradas, blindadas ya que, gracias a los “apaños”, a los que no ganan también les tocan puestos. Sería interesante que alguien hiciera un estudio de cuántos puestos en la administración son de designación política, y cuántos no lo son aparentemente (comisiones de servicio a las que se llega por concurso) y, sin embargo, pueden asimismo servir como moneda de cambio para algún apaño. Recordemos que hasta en Bankia había representantes de los sindicatos en el consejo de administración.

Volviendo a los “grillini”, es comprensible que no deseen entrar en el mundo de los “apaños”, pero junto con el agua de la bañera de los “apaños” tiran al niño que había dentro, es decir, el acuerdo. No parecen saber qué es la mediación, esto es, que en la vida política, cada uno defiende un punto de vista, pero el resultado tiene que estar formado por un acuerdo mediado entre diferentes puntos de vista. Grillo ha dicho en alguna ocasión que si hubiera de nuevo elecciones en Italia dentro de poco tiempo, no habría  más grupo que ellos, porque aspiran a representar a todos los italianos y entonces, claro está, no habría más “inciuci” porque no habría que llegar a acuerdos con nadie.

Viendo de cerca lo que pasa en Italia, deseo que en España los movimientos y las personas que critican al mundo de la política no sean anti-políticos. Arendt pensaba que la política era algo no necesario, pero precioso: el espacio público en el que se enfrentan los puntos de vista diferentes en pie de igualdad. Puesto que para ella la verdad absoluta no era la cualidad de ninguna opinión, lo deseable es que existiera un terreno en el que entre todos los puntos de vista se pudiera confeccionar el prisma de lo que es, en un momento dado, la realidad. Para eso hay que hablar, discutir y llegar a acuerdos. Eso es la mediación: poner “en medio”, entre las distintas concepciones de las cosas, un discurso con el que hacer “un mundo común”.

Los “grillini” rehuyen la confrontación dialéctica y afirman que lo que tienen que decir ya lo hacen en la red. Pero claro, en la red todo es virtual. En la realidad del Parlamento, apenas dicen algo más que monosílabos: “eso no”; “esto sí”. Entre algunos dirigentes del PP, incluido el presidente del gobierno español, y los “grillini” hay un hilo invisible que los une. En medio estamos los demócratas.

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2 respuestas a Los “grillini” no entienden la mediación

  1. dolores sánchez durá dijo:

    Estoy más que de acuerdo con este post. Sin mediación, no hay política democrática posible. Parece que niegan su propia razón de ser que no es otra que la representación. Representar no es identidad con lo que se representa, supone una separación y una autonomía para tomar decisiones. Volvemos a la discusión eterna de la asamblea y los delegados. ¡Siempre descubriendo el Mediterráneo! Aunque es verdad que hay razones para dudar de esa autonomía…

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