Monsieur Lazhar

La película canadiense Monsieur Lazhar del director Philippe Falardeau, realizada en 2011, es aire fresco. En castellano la han titulado como Profesor Lazhar y  eso ya es un pequeño enrarecimiento. Porque lo fantástico de esta historia es que se trata de un señor de 55 años, que anteriormente cuando vivía en Argelia era dueño de un restaurante y que nunca había hecho de profesor, hasta que se presenta como sustituto en una escuela de Montréal. No es un profesor y resulta ser el mejor profesor que podrían haber encontrado en sus vidas los niños de 12 años de ese colegio.

Se pueden rasgar las vestiduras todos los departamentos de pedagogía de las universidades españolas ante la osadía del señor Lazhar que no sabe nada del actual lenguaje pedagógico (ni de transversalidad, ni de competencias, ni de proyectos curriculares). Y otro tanto pueden hacer los departamentos de lingüística ante la ignorancia del señor Lazhar de lo que es un sintagma nominal. El señor Lazhar quiere a sus alumnos, le encanta enseñar, es un amante de los textos difíciles pero maravillosos, es paciente y bondadoso, intenta  conocer a los chicos y chicas de su clase. No le ha hecho falta para ser un buen profesor seguir ninguna clase de formación del profesorado y mucho menos atender a las indicaciones de ningún inspector.

Para el que quiera entender esta película es una demostración de lo que han dicho siempre las personas más sensatas que entendían algo acerca de la escuela, Dewey el primero: que lo fundamental para que la escuela funcione es tener buenos profesores. No llego a la conclusión de que hay que desconocer el lenguaje pedagógico e ignorar los métodos educativos innovadores para ser un buen maestro como el señor Lazhar, pero lo que es cierto es que no son necesarios esos saberes para serlo. La palabrería pedagógica de hoy en día es insoportable y esconde en muchos casos malas prácticas que se vuelven invisibles gracias a ese maquillaje lingüístico.

El señor Lazhar quiere que sus alumnos crezcan, aprendan, se eduquen y lleguen a ser mejores. Lo consigue. Eso es lo único que debería contar. Sueño con un sistema de selección de los profesores muy diferente al que existe en la actualidad, que supiera descubrir a esos auténticos artistas que son los buenos enseñantes.

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Una respuesta a Monsieur Lazhar

  1. Chao Altable dijo:

    Sí, Maite. A mi también me pareció estupenda la película, precisamente por lo que dices tú. Se necesita deseo y pasión para enseñan, no sólo saber.

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